VIENE DE LEER MÁS Las posibilidades de este evento son casi insignificantes respecto al volumen de las primas contratadas, y además a unos precios exorbitados. En el improbable caso del siniestro el beneficiario es el banco y el interesado se encuentra, eso sí, con la hipoteca pagada pero con los tochos por el suelo. Los bancos ganan más con el seguro cautivo y obligatorio que cubre que la casa no se ira abajo que con cualquier otra cosa que se les ocurra. Este análisis es cuantificable.

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